Cómo interpretar la clasificación PEGI y ESRB antes de comprar un videojuego

Das la vuelta a la caja de un videojuego, o desplazas la pantalla de la tienda digital, y ahí está: un número dentro de un recuadro, una letra, varios iconitos y unas palabras en letra pequeña. Casi todos los vemos, pocos los leemos con calma, y menos aún sabemos qué significan exactamente.
Esas marcas son la clasificación por edades, y bien entendida es una de las herramientas más útiles que tienes antes de comprar. Aquí vamos a ver qué dicen PEGI y ESRB, qué no dicen, cómo se diferencian y cómo usarlas para decidir con criterio, sin caer en el pánico ni en el "total, todos juegan a eso".
Qué mide una clasificación y qué no
Lo primero es no pedirle más de lo que ofrece. Una clasificación por edades describe el contenido del juego: cuánta violencia aparece, si hay lenguaje ofensivo, temas sexuales, referencias a drogas o escenas que pueden asustar.
No mide, en cambio, cuatro cosas que muchos padres suponen:
La dificultad. Un juego apto para los 7 años puede ser muy complicado, y uno para mayores puede ser sencillo.
La calidad. Que sea apto para niños no significa que sea bueno.
El valor educativo. Ningún sistema de clasificación indica si se aprende algo.
La madurez de tu hijo. La edad recomendada es una media; cada niño reacciona distinto al mismo contenido.
Tampoco valoran lo que ocurre entre jugadores en línea. De hecho, los propios sistemas suelen avisar de que las interacciones online no están clasificadas.
PEGI: edades y símbolos
PEGI es el sistema europeo. Según el país y la tienda donde compres, es posible que lo veas con frecuencia. Usa cinco niveles de edad:
PEGI 3: contenido apto para todos los públicos. Puede incluir violencia muy suave en un contexto claramente cómico o infantil, pero nada que pueda asustar.
PEGI 7: puede contener escenas o sonidos que asusten a los más pequeños, o violencia leve no realista, por ejemplo hacia personajes de fantasía.
PEGI 12: admite violencia algo más gráfica contra personajes de fantasía o no realista contra personajes de aspecto humano, y lenguaje un poco más fuerte.
PEGI 16: la violencia o las situaciones sexuales se representan de forma similar a la vida real. El lenguaje puede ser más duro.
PEGI 18: contenido para adultos, con violencia muy cruda o temas que no son adecuados para menores.
Junto al número aparecen descriptores en la parte trasera de la caja o en la ficha digital: violencia, lenguaje soez, miedo, sexo, drogas, discriminación, juego de azar y compras dentro del juego. Son los que de verdad te explican por qué tiene esa edad.
ESRB: letras y descriptores
ESRB es el sistema habitual en Estados Unidos y Canadá, y es muy frecuente verlo en consolas y tiendas que se venden en América. Sus categorías principales son:
E (Everyone): apto para todos. Puede incluir algo de violencia de fantasía o lenguaje muy suave.
E10+ (Everyone 10+): apto a partir de los 10 años, con algo más de violencia de fantasía o humor ligeramente más atrevido.
T (Teen): orientado a adolescentes, desde los 13 años. Puede incluir violencia, humor crudo, temas sugerentes o lenguaje fuerte ocasional.
M (Mature 17+): para mayores de 17. Con violencia intensa, sangre, contenido sexual o lenguaje fuerte.
AO (Adults Only 18+): solo para adultos. Es muy poco habitual en tiendas generales.
RP (Rating Pending): el juego aún no tiene clasificación definitiva. Es mejor esperar antes de comprarlo.
Además, ESRB añade descriptores como sangre, violencia, violencia de fantasía, lenguaje fuerte o leve, temas sexuales, uso de alcohol, humor crudo o juego de azar simulado. En la parte trasera suelen aparecer también etiquetas sobre elementos interactivos.
Cómo se comparan PEGI y ESRB
Es tentador hacer equivalencias directas, pero no son idénticas porque nacieron de criterios distintos. Como orientación muy general:
PEGI 3 y ESRB E apuntan a contenido para todos los públicos.
PEGI 7 suele situarse cerca de E o E10+.
PEGI 12 queda en una zona intermedia que puede acercarse a E10+ o a T.
PEGI 16 y PEGI 18 se acercan a T y M según el caso.
Lo importante es que no te quedes solo con el número o la letra: mira siempre los descriptores. Dos juegos con la misma edad pueden tener razones muy distintas para estarlo. Uno puede ser por violencia y otro por lenguaje, y para tu familia eso quizá no pese igual.
Los iconos pequeños que más se pasan por alto
Entre los símbolos menos comentados hay algunos que, para las familias, valen casi tanto como la edad.
Compras dentro del juego. Indica que, tras comprar el juego, se pueden gastar más euros o dólares en objetos, monedas o ventajas. Algunos sistemas distinguen cuando esas compras incluyen elementos aleatorios, como cajas sorpresa. Conviene vigilarlo, porque puede fomentar el gasto impulsivo.
Interacción con otros usuarios. Señala que hay chat, mensajes o juego en línea con otras personas. El contenido de esas conversaciones no está clasificado y puede ser inadecuado aunque el juego sea de edad baja.
Juego de azar. Aparece cuando hay mecánicas que simulan apuestas o enseñan a apostar. Aunque no se juegue con dinero real, es un tema para tener en cuenta.
Compartir ubicación o información. En algunos casos se advierte de que el juego comparte datos del jugador, algo que conviene revisar en cuanto a privacidad.
Un método sencillo para decidir antes de comprar
Sin complicarte, puedes seguir esta secuencia cada vez que tu hijo pida un juego nuevo:
Mira la edad recomendada. Es tu primer filtro y te da una idea general.
Lee los descriptores. Entiende por qué tiene esa clasificación y si esos motivos encajan con lo que quieres para tu hijo.
Busca los símbolos de compras y de juego en línea. Decide si necesitas configurar límites antes de que empiece a jugar.
Consulta más información. Las fichas oficiales de PEGI y ESRB permiten buscar un juego por nombre y ver el detalle de su clasificación. Mirar unos minutos de partida también ayuda.
Decide con tu hijo. Cuéntale por qué sí o por qué no. Una negativa razonada se entiende mejor que un "porque lo digo yo".
Cuando la edad no coincide con tu hijo
La clasificación es una guía, no una ley de aplicación automática. Puede haber niños que tengan un poco menos de la edad indicada y aun así se manejen bien con cierto contenido, y otros que se asusten con juegos catalogados para edades menores.
Aun así, conviene ser prudente. Una diferencia de uno o dos años en un juego con violencia leve no es lo mismo que una diferencia de cinco años en uno con contenido muy crudo. Cuanto mayor es la brecha, más motivos hay para esperar.
Si tu hijo insiste porque sus amigos juegan a algo, escúchalo, pero no cedas solo por presión. Puedes ofrecerle alternativas parecidas con una clasificación más adecuada, o aplazar la decisión unos meses y revisarla juntos.
Preguntas frecuentes
¿Un juego PEGI 12 es seguro para un niño de 11 años?
No hay una respuesta universal. Lee los descriptores, mira cómo es el juego y piensa en cómo reacciona tu hijo ante el miedo o la violencia. Si tienes dudas, probar tú primero el juego suele aclararlas.
¿Quién decide las clasificaciones?
Son sistemas creados por la propia industria del videojuego, con organismos que revisan el contenido que se presenta. Aunque siguen criterios definidos, no son una autoridad legal en todos los países.
¿Es obligatorio respetarlas?
Depende del país y de la normativa local, y en muchos lugares la clasificación funciona como recomendación. Como padre o madre, la decisión final es tuya.
¿Y los juegos de móvil?
Las tiendas de aplicaciones suelen mostrar sus propias clasificaciones por edad, a veces basadas en cuestionarios que rellenan los desarrolladores. Conviene revisar también las compras y los anuncios, que pesan mucho en este tipo de juegos.
¿Qué pasa con los juegos sin clasificación?
Si no encuentras ninguna, desconfía. Puede ser un juego muy pequeño o aún no revisado. Investiga más antes de dejar que tu hijo lo use, o elige otra opción.
Una pauta final para cuando tengas dudas
Piensa en la clasificación como el primer párrafo de un contrato: te da el resumen, pero conviene leer la letra pequeña. Con un par de minutos mirando edad, descriptores y símbolos antes de pulsar el botón de compra, evitas la mayoría de sorpresas y mantienes una conversación mucho más tranquila con tu hijo sobre lo que va a jugar.

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